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Las brujas y el feminismo

Mañana es la noche de San Juan, la fiesta de solsticio de verano, la noche más corta del año. Aquí en Galicia existen un montón de tradiciones y leyendas sobre ella, el velo entre el mundo del más allá y el nuestro se vuelve más fino, así que tenemos que protegernos de los espíritus, el mal de ojo y la brujería, por eso nos acercamos al fuego. Le llamamos la Noite Meiga (noche de brujas) y es que, animosas, «habelas hainas». Las brujas han sido históricamente malvadas, pero en realidad solo eran mujeres que luchaban contra lo establecido y que se resistían a obedecer, por eso han acabado convirtiéndose en el icono feminista definitivo. ¿Vosotras no os sentís un poco brujas? Hablemos de Brujas y feminismo.

Las falsas brujas

Feas, solitarias, malas, envidiosas, con verrugas, gran nariz, escoba y poderes malignos. Las brujas son las que les hacen la vida imposible a las princesas por codiciar su belleza, su reino o su príncipe. Afortunadamente, ya todas sabemos que esas «brujas» en los diferentes momentos de la historia fueron mujeres de carne y hueso a las que difamaron, persiguieron y quemaron en la hoguera con el cuento –sin hadas madrinas– del demonio o del hechizo.

Las brujas, primeras feministas

La historia de las brujas es tan larga como la historia de la humanidad porque, al fin y al cabo, hablamos de la historia de las mujeres. Pero podemos comenzarla en la Edad Media. Las verdaderas brujas eran mujeres generadoras de conocimiento. Ya sabéis que no se nos permitía alimentar nuestro intelecto, por lo que cualquier mujer libre-pensadora y empoderada era sinónimo de tener alianzas con las fuerzas malignas. Muchas mujeres de entonces plantaban hierbas medicinales y se convirtieron en curanderas, enfermeras y parteras. Ya tenían conocimientos sobre la fertilidad, el aborto o la sexualidad.

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La caza de brujas

La “caza de brujas” tuvo lugar a finales de la Edad Media y principios de la Edad Moderna. La peste negra invadió Europa y se calcula que murió un 30% de la población. La Iglesia predicó entonces la procreación sin límites como un deber ante Dios. Las mujeres quedábamos relegadas solo al ámbito doméstico, y las curanderas y enfermeras eran acusadas de brujería por intentar curar el cuerpo y el alma, ese poder estaba reservado solo a Dios.

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Pero esta cacería no solo surge de creencias religiosas, sino de la necesidad de instalar un nuevo orden social y económico. El libro de Silvia Federici “Calibán y la bruja” es uno de los grandes referentes en la historia de los motivos de la caza de brujas.

Silvia explica cómo el capitalismo va imponiendo la división sexual del trabajo. Las mujeres quedan recluidas al hogar con el único deber de la procreación, sometiendo su cuerpo al control del Estado. Este sometimiento de su sexualidad buscó criminalizar a toda aquella que anhelaba tener el control de su cuerpo o ayudar a otro cuerpo.

Se llegó al menos a sesenta mil ejecuciones, aunque muchas no se no se registraban.

Las brujas y el feminismo

Fue el movimiento de liberación de la mujer de los años 70 el que reavivó el interés por la caza de brujas, al darse cuenta de este proceso histórico de persecución que dio lugar a una mujer sometida, recluida al hogar y sumisa. Estas feministas fueron quienes se identificaron con el destino de las brujas como mujeres que fueron perseguidas por luchar contra lo establecido.

El movimiento W.I.T.C.H (–bruja, con el acrónimo Women’s International Conspiracy from Hell) recuperó su legado como símbolo de la mujer liberada de las dominaciones patriarcales. Vestían de negro y tuvieron un activismo callejero.

Las brujas y el feminismo
Las activistas de W.I.T.C.H. bailan a las puertas de la Convención del Partido Demócrata en Chicago, en 1968.

El feminismo le ha dado la vuelta al estigma machista de las brujas, visibilizando la realidad: que se trataba de mujeres libres, poderosas y sin miedo a explorar y potenciar sus propios poderes y sus habilidades.

Las brujas y el feminismo
Getty, via La Vanguardia.

Las brujas el feminismo hoy 

La historía continúa. La ola feminista de la actualidad la formamos mujeres sin miedo y libres que hemos formado un lazo de sororidad en la lucha de nuestros derechos. Recuperamos la figura de la bruja como símbolo feminista por su fuerza, su capacidad indómita de desafiar todas las reglas. Y por la persecución y la masacre que sufrieron durante siglos por el hecho de ser mujeres fuera de las normas establecidas. Las brujas y el feminismo han estado y estarán siempre ligados.

Las brujas y el feminismo

Como dicen nuestras agendas: « Habelas, hainas. Yo soy una de ellas».

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