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No beses sapos

Es probablemente la camiseta Top Ventas de esta Colección Sisters. Quizá porque todas nos sentimos identificadas. TODAS (no mires hacia otro lado) crecimos leyendo que cuando besas a un sapo, éste se convierte en príncipe y los dos vivís felices para siempre. Interiorizando por tanto que el amor todo lo puede. Ay, amiga, caímos en la trampa. Las medias naranjas no existen, el amor deja de ser eterno cuando empieza a ser insatisfactorio y quien bien te quiere, no te hará llorar. Lástima que no viniese en el cuento y haya sido la experiencia (o la terapia) la que nos tuvo que abrir los ojos. Hablemos hoy de ese consejo tan sabio que nos regaló la vida: No beses sapos. 

El origen del cuento

A la gran mayoría de las mujeres se nos educa para que el amor sea el centro de nuestra existencia. No la carrera profesional, ni la independencia económica, ni el desarrollo personal. Nos enseñaron que la feminidad es pasividad, obediencia y dependencia, constantemente reforzado por los cuentos de hadas .

No es solo el sapo que se convierte en príncipe, es también un hombre/bestia que secuestra a una chica y la esconde en un castillo. Aprendemos desde pequeñas que lo más importante es encontrar una pareja, independientemente del tipo de pareja que sea porque ya nos encargaremos nosotras de cambiarlo, transformarlo, mejorarlo, sanarlo y convertir a la bestia (o al sapo) en un príncipe azul.

Keyko con nuestra camiseta «No beso sapos».

Lo preocupante es que esas enseñanzas ponen antes las necesidades de nuestra pareja: “hacer todo por amor”, y si estos estándares no son cumplidos, somos malas y egoístas. Aprendemos desde la más tierna infancia lo que la psicóloga Clara Coria denominó “la dimensión perversa del aguante”, aguantar por el qué dirán, por las hijas, por no quedarme sola, por dependencia emocional o económica… o sea, someternos en aras del amor.

El peligro de besar sapos

La forma en la que nos vinculamos amorosamente responde a un patrón aprendido que hoy conocemos como la construcción social del amor romántico. Y el romanticismo de nuestra cultura es patriarcal porque está basado en la propiedad privada, en la mitificación de la pareja feliz, en la monogamia obligatoria y en la sumisión de las mujeres a los hombres.

Sabemos que esta situación es terrible, pues al volcarte completamente en el amor romántico puedes llegar a olvidarte completamente de ti y entregarte en dependencia a la otra persona. Un estudio rebela que un 20% de mujeres de todas las edades se dicen atrapadas en una relación que podrían abandonar pero no lo hacen.

«¿Beso? Un truco encantado para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas». Palabras de Ingrid Bergman

El romanticismo es un mito que nos convence a las mujeres de que en el amor hay que sufrir, sacrificarse, aguantar, renunciar y pasarlo mal. Para salir de la trampa del amor romántico tenemos que dejar de dar por sentado todo lo que nos han dicho que tiene que pasar cuando amamos, incluidos los celos y el control. 

Si no te sientes bien, no está bien. Si después de una relación de maltrato (del tipo que sea) no somos capaces de ver que estamos respondiendo a un patrón aprendido de sometimiento y lo modificamos, la probabilidad de repetir relación con otro maltratador es altísima.

No beses sapos: Qué es una relación real

Es quitarnos todas las ideas preconcebidas de lo que nos han dicho que es el amor. Es tener los pies en el suelo y proyectos de vida compatibles. El amor para toda la vida no son las historias que nos han vendido, y que una pareja esté junta para toda la vida no significa que haya amor. Lo importante no es buscar ese deseo de eternidad. Lo mejor es que seas consciente de lo que deseas ahora y, si las cosas cambian, podáis dejaros ir desde la madurez y el respeto.

«Cada abeja con su pareja. Cada pato con su pata. Cada loco con su tema.»

Hay muchas formas de quererse, rompamos con el mito romántico y exploremos otras formas de relacionarnos más allá del modelo que nos venden las películas y que empezó en los cuentos.

Desde este pequeño espacio queremos reivindicar nuestro derecho a construir las relaciones como queramos. No beses sapos, abre tu mente y tu corazón al disfrute, la solidaridad, el apoyo mutuo y la alegría de vivir.

¿Cómo lo ves? ¿tú qué opinas?

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