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La primavera, la salud mental altera

Ya está aquí, amigas, la época de las flores, el sol y los picnics en el parque. A simple vista podría parecer que la depresión o la ansiedad son más propias del invierno, pero según la Asociación de Trastornos Mentales de la Salud de E.E.U.U, entre el 10 y el 20% de la población mundial sufre lo que se ha denominado “depresión primaveral”. La primavera, ¿la salud mental altera? No os vamos a contestar nosotras, hemos hablado con la psicóloga Lucía Toledo Navalón, especialista en Trauma, apego y duelo.

Lucía, la primavera… ¿la salud mental altera?

La primavera, la salud mental altera porque a causa del aumento, tanto de la temperatura del ambiente como de la exposición solar y lo que eso supone en nuestros ritmos circadianos, nuestro cuerpo cambia y libera diferentes hormonas, que influyen tanto en nuestro estado de ánimo como en nuestro apetito sexual.

¿Qué nos pasa por dentro? 

Por dentro se favorece el aumento de la producción de vitamina D y de diferentes hormonas. Por un lado de oxitocina (hormona del amor), la dopamina (hormona del placer y la motivación) y la serotonina (relacionada con el estado de ánimo).

¿Esto ocurre solo en primavera? ¿O en general con los cambios de estación?

No, no ocurre solamente en primavera. Los cambios, en este caso por el paso de las estaciones, nos afectan de una forma u otra. Exigen un periodo de adaptación que tendrá consecuencias tanto a nivel emocional como físico. 

Aparentemente, la luz y los días más largos parecen sinónimos de felicidad, ¿no debería mejorar nuestro estado de ánimo?

Efectivamente, la mayor cantidad de luz y de tiempo, teniendo mayor contacto social y más número de actividades al aire libre, mejoran nuestro estado de ánimo. Pero también se generan en determinadas personas efectos más desagradables conectados con una falta de energía. 

¿A qué síntomas hay que estar atentas?

Somnolencia e insomnio, cefaleas, hipotensión o mareos, agitación o ansiedad, mayor irritabilidad,  falta de concentración, cambios en el estado de ánimo, pérdida de apetito y disminución de la libido… Si estos síntomas aparecen de forma recurrente, contamos con antecedentes familiares y si los cambios de ánimo aparecen sin mayor explicación, seguramente nos encontremos ante lo que nosotras denominamos un trastorno depresivo estacional.

¿Qué medidas deberíamos tomar?  ¿Nos das algún consejo? 

 Estas son algunas pautas que pueden ayudar a que el tiempo de adaptación sea más agradable y llevadero:

Lo más importante y más difícil es estar conectadas con nuestras necesidades. Qué difícil, ¿verdad? Estamos tan acostumbradas a desconectarnos con este ritmo tan frenético que llevamos o bien por las necesidades de los demás, que quizá lo principal sea conectarnos y mantener rutinas de tipo saludable, como es un descanso adecuado, alimentarnos de forma equilibrada, y realizar alguna actividad física. Para muchos aspectos de la vida, el movimiento es la clave: ¡muévete!

Estar tranquilas, meditar y relajarnos son técnicas que nos ayudan a conectar con nosotras y nuestro cuerpo. Realizar actividades sociales, encontrarnos con las personas que queremos, teniendo en cuenta que seguramente, al igual que nosotras, ellas también están pasando por una situación parecida, nos ayuda a sentirnos acompañadas en el proceso.

¿Son cambios pasajeros?

Podrían ser simplemente cambios pasajeros provocados por el cambio de estación, es importante que observemos si estos se prolongan o no en el tiempo. ¿Se resuelven por sí mismos? En muchas ocasiones , sí, como sucede con cualquier cambio, pasado un período de adaptación. Pero puede ser que se cronifiquen, por lo que hay que estar atentas por si esto pasa.

¿Qué nos aconsejas si esos síntomas se alargan más de la cuenta?

Si estos síntomas se alargan, probablemente nos encontremos con lo que llamamos trastorno afectivo estacional ¿Cuándo deberíamos consultar con una profesional?  En estos casos si es importante acudir a un profesional, porque si el trastorno afectivo estacional empeora puede ocasionar diferentes problemas si no lo tratamos. Estos problemas pueden ser desde el aislamiento social al abuso de sustancias. En muchos casos se dan problemas en la escuela o en el trabajo y se encadenan otros trastornos de salud mental, como ansiedad o trastornos alimentarios acompañados de pensamientos o conductas suicidas.

¿De cara al verano, por ejemplo, existe alguna manera de anticiparnos o prevenir los síntomas?

Sabiendo que estos síntomas aparecen conectados a los cambios estacionales, podemos estar atentas a cómo nos vamos sintiendo a medida que se acerca el verano. De manera que evitemos cambios graves tanto en el estado de ánimo, apetito y niveles de energía y así tomemos medidas de forma anticipada para controlar los síntomas. Quizás podamos evitar que empeoren con el tiempo.

La primavera, la salud mental altera
Es Lucía Toledo, nuestra psicóloga de cabecera.

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